Después de Milán, todo se hace pequeño, insulso. Quzá por eso, sea la primera; y de verdad que espero, que se la última vez que hablo de lo poco satisfecho que me he quedado por ver lo último de tom ford. Supongo que todos los genios cometen errores, genial como diseñador, a single man, indiscutible, y como fotografo más de lo mismo, pero de repente aparece esto. En vogue Paris, no deben pensar lo mismo.
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